
En el día de hoy, en Argentina se han elegido diputados y senadores nacionales, y legisladores en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Primero es necesario decir que el nivel de abstención fue un poco más bajo de lo habitual: la participación fue de casi el 74% del pardón electoral, y los votos positivos alcanzaron más del 94%, con lo que es voto blanco, nulo o impugnado tuvo un fuerte retroceso de los niveles habidos en 2001, por ejemplo.
La campaña electoral se centró principalmente en la disputa dentro de la ciudad capital de la Argentina y también en la competencia dentro del distrito de la Provincia de Buenos Aires. Y esto no fue por casualidad: ambos son los distritos más grandes del país (es decir con la mayor cantidad de votantes) pero también son los dos distritos en donde más se renuevan bancas.
Así es, en la Ciudad de Buenos Aires (la Capital Federal) se eligen 13 diputados nacionales y 30 legisladores porteños; mientras que en la Provincia de Buenos Aires se eligen 35 diputados. El tercer distrito más importante en la cantidad de bancas a disputar es la Provincia de Córdoba (distrito en donde los medios de comunicación incentivaron una campaña caliente con declaraciones de
Luis Juez) y en Santa Fe (con las declaraciones de
Carlos Reuteman), en donde se juegan 9 bancas para diputados nacionales y 3 para senadores nacionales.
En la capital la derecha sigue bien posicionada, con la renunciante Vice-Jefa de Gobierno porteño,
Gabriela Michetti, que abandonó su cargo para postularse como primera candidata a diputada por el
PRO (Partido Propuesta Republicana) del actual Jefe de Gobierno, el empresario
Mauricio Macri. Sin embargo, y pese a los exultantes vitoreos en el buker partidario, en tan solo un año y medio de gestión de gobierno en la ciudad de Buenos Aires, el PRO perdió casi un 15% de votos. Si Macri desea postularse para la Presidencia de la Nación en el 2011 ya debe saber que con la gestión no basta. Su discurso de que "una idea vale más que cualquier aparato político", es sólo para la tribuna... El aparato aportado por el duhaldismo en apoyo a Felipe Solá fue lo que garantizó el triunfo en la provincia de Buenos Aires. Y eso incluso se reconoció en los discursos de agradecimiento al ex Gobernador bonaerense.
Así, en la Provincia de Buenos Aires, la pelea estaba dada entre el ex Presidente de la Nación,
Néstor Kirchner -postulado por el oficialista
Frente para la Victoria (FPV)- y el aliado del porteño Macri, otro empresario,
Francisco De Narváez -postulado por la alianza
Unión-PRO- quienes hicieron las primeras denuncias por supuesto fraude electoral (para más información sobre estas denuncias cliquea
aquí) pero que pronto quedaron sin efecto. Según varias encuestadoras, en dicho distrito -la provincia más grande del país- el oficialismo y la derecha se disputaban cabeza a cabeza el resultado. Los resultados comenzaron a mostrar una diferencia de cerca del 2% en favor de De Narváez. Si bien la diferencia no es abultada, es un revés simbólico en un riñón del peronismo: De Narváez hace muchos años que desea ocupar la gobernación bonaerense, y con esta alianza se está posicionando para lograr algo que parece imposible: ser el primer Gobernador no-peronista de la provincia con una alianza que contenga a un sector importante del peronismo disidente...
En este sentido, el oficialismo ha salido bastante golpeado. Néstor Kirchner quedó desdibujado entre las candidaturas testimoniales, una gestión nacional que siente su cansancio a partir de la "crisis con el campo", el manejo de un PJ (Partido Justicialista) que no logra mantenerse unido... Pero ¿cómo es que diferencias de 2% en las provincias de Buenos Aires o en Santa Cruz (riñón del kirchnerismo) se hacen sentir como "derrota"? ¿Perder por un 2% es "perder"? Depende. Hay que ver
qué es lo que se pierde. La mentada gobernabilidad dependerá de la capacidad de alianzas que el kirchnerismo pueda hacer, y hay sobradas pruebas de la gran capacidad de política de alianzas que el kirchnerismo ha desarrollado durante estos últimos 7 años... En este sentido no sería extraño que el "bloque K" encuentre en la derecha más aliados que enemigos, pues el ansia de acceder a los lugares de poder es algo notorio en el PRO y sus aliados. No obstante, Kirchner perdió el quorum propio que tenía en el Congreso Nacional y con ello su hegemonía en el mapa político argentino. Es en estos términos que debe leerse la -ahora sí- derrota del kirchnerismo: en términos de límites. La derrota no es aplastante, como los medios pretenden afirmar, pero sí ha puesto un límite al modo de gobernar y a muchas de las proyecciones del actual gobierno.
Los medios de comunicación -abiertamente en guerra declarada por el oficialismo a partir de su intención de impulsar la nueva Ley de Radiodifusión- ya declaran a estas elecciones como "la derrota K". Si bien el kirchnerismo no ha triunfado, es más justo decir que la balanza se ha equilibrado, que decir que ha habido una "derrota" en términos tan tremendos. El oficialismo salió muy golpeado, sí, pero subestimar a alguien que en el 2001 era muy poco conocido en la política nacional y que en sólo dos años accedió al gobierno de ese mismo país y pasó a se una máquina de construcción de poder que le valió garantizar dos presidencias, creo que puede ser pecar de inocencia... o de ansiedad (al momento de escribir estas líneas los medios privados seguían hablando de "derrota
abrumadora" mientras continuaban mostrando resultados de un ¡2% de diferencia!).
Los resultados de las elecciones habrán de verse en términos de la economía (el dólar y la inflación es probable que suban un poco con estos resultados electorales, y con ello sectores relacionados con el sector externo o que estén dolarizados, como ser el sector inmobiliario).
Felipe Solá es alguien que ha salido fortalecido. Pero es un fortalecimiento "hacia adentro". Se arriesgó al separarse del kirchnerismo y abrirse con un camino propio dentro del peronismo. Buscó alianza con otro traicionado del peronismo que apoyó la "candidatura K" en 2003: el también ex Gobernador bonaerense Eduardo Duhalde, quien le dio su apoyo. Con ese apoyo fundamental, salió a jugarse nuevamente a una triple alianza con dos exponentes del sector empresarial local: Macri y De Narváez. Solá le aportó "la cuota peronista" a esa alianza (en un distrito profundamente peronista, dicho sea de paso). Si Solá desea disputar nuevamente la gobernación, deberá romper su alianza con De Narváez. Pero Solá bien puede capitalizar su porción de triunfo por otro lado: disputar la conducción del PJ nada menos que a Néstor Kirchner. Y con el PJ bajo su conducción, bien podría -y con comodidad- pelear por una candidatura para Vice-Presidente de la Nación para el 2011.
Sin dudas la gran sorpresa ha sido la muy buena elección del conocido cineasta
Pino Solanas de la alianza de centro-izquieda
Proyecto Sur. Aunque no es la primera vez que Solanas se presenta a elecciones, las primeras encuestas no lo consideraban siquiera como un candidato a tener en cuenta en los resultados, y sin embargo en la última semana de campaña eran 5 las encuestas que ya lo colocaban segundo en la Capital Federal, superando a la lista oficialista, ecabezada por el banquero y dirigente cooperativista
Carlos Heller y a la lista de la alianza
Acuerdo Cívico y Social (ACyS), encabezada en la lista por el economista
Alfonso Prat Gay (y que llevaba como tercera candidata a diputada a la líder de este espacio,
Elisa "Lilita" Carrió, mujer que supo ocupar el segundo lugar para las elecciones presidenciales en las que triunfó el oficialismo con la actual Presidente
Cristina Fernández de Kirchner). Los apoderados de Proyecto Sur reconocían que su elección sería "excelente" con un porcentaje del 18% en Capital. Pues al momento de escribir esta entrada, Solanas ya superaba el 24% de los sufragios... Tranquilamente estos resultados muestran un espacio de centro-izquierda no-kirchnerista que se consolida en la Capital Federal, midiendo al mismo tiempo la gestión del PRO en la Ciudad de Buenos Aires. Y en cualquier conformación de gobierno, tener un "tercero en discordia" es siempre problemático. Distintas gestiones "progresistas" en la Capital supieron mantener "alianzas relativas" con la derecha, hasta que ésta logró desplazarla. Hacer alianzas con una fuerza es algo posible, hacerlas con dos ya es más complicado... sobre todo si la distancia política es grande -como la que puede haber entre el espacio político de Solanas y el de Macri-.
Empero, con los resultados obtenidos en la Capital, la derecha se asienta como alternativa frente al oficialismo nacional. Pero también pudo haber tocado un techo: en menos de dos años de gestión perdió un 15% de los votos logrados para ganar la ciudad (un dato que los medios parecen obviar, para sí prestar mucha más atención a la "derrota abrumadora" por un 2% del kirnerismo...). Se esperaba un contundente triunfo de Michetti en Capital. Esa "contundencia" se midió en un 31%, a sólo un 7% de Pino Solanas, que en sólo dos elecciones logró alcanzar el lugar de la oposición en uno de los principales distritos del país. Sin embargo, el valor del triunfo del PRO es simbólico: desplazó a "Lilita" Carrió como "líder de la oposición", tal como se había autoproclamado en las anteriores elecciones presidenciales. Si el PRO de Macri desea consolidar un crecimiento, deberá planificar su salida hacia adelante: despegarse de la gestión de la Ciudad de Buenos Aires lo antes posible (lo cual incumpliría su promesa electoral basada en la "buena gestión") y lanzarse directamente por la Presidencia para el 2011. Pero para ello le hace falta una construcción política nacional y que todavía no tiene (y allí es donde quizás sirva para jugar la "pata justicialista" de la alianza...).
Por su parte, el oficialismo quedó muy debilitado en la Capital Federal. Habiendo salido segundo en Capital hace dos años en las elecciones presidenciales (el primer lugar lo ocupó Carrió en aquel momento en la Capital), y habiendo disputado la segunda vuelta en las elecciones a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad también en 2007 (en aquel momento la contienda fue entre Macri, por el PRO, y
Daniel Filmus, por el FPV), hoy ocupó un magro cuarto puesto en las elecciones porteñas con un 11%. Para el oficialismo, no era sencillo enfrentar la contienda en la Capital, y prefirió apostar con la candidatura de un hombre no-propio (el dirigente cooperativista Carlos Heller, Presidente del Banco Credicoop) antes que tomar a alguien dentro de sus propias filas para exponerlo a la pelea por la Capital Federal. Por su parte, Heller desea posicionarse dentro del mapa político porteño desde hace tiempo: habiendo jugado en su alianza electoral progresista de hace dos años con el ex Jefe Porteño
Anibal Ibarra y el ex diputado nacional
Miguel Bonazzo en el espacio
Diálogo por Buenos Aires, y luego habiéndola usado para apoyar su candidatura como Vice-Jefe de Gobierno porteño de Filmus por la lista del oficalismo nacional. Las ambiciones de Heller por la Capital están claras desde entonces, pero los resultados personales de las presentes elecciones distan de poder ser considerados como un triunfo igual de claro.
Una derrotada en estas elecciones es Elisa Carrió. Se distanció del
ARI (partido que ella misma ayudó a crear) para formar su
Coalición Cívica (CC) para lanzarse a la Presidencia de la Nación en 2007 en alianza con sectores de la centro-derecha. No llegó, pero obtuvo un segundo lugar a nivel nacional. Hoy, amplió el marco de alianzas de la CC para formar su ACyS, logrando una construcción partidaria a nivel nacional compleja, pero que le significó dejar a su principal conductora a punto de quedar afuera del Congreso Nacional.
Quien también quedó muy golpeado ha sido
Daniel Scioli, actual Gobernador de la Provincia de Buenos Aires y 2do candidato a la diputación nacional por la Provincia de Buenos Aires. Se complica su futuro político, totalmente alejado de la derecha menemista que lo introdujo en política, alejado de la derecha empresarial que se perfila, alejado del duhaldismo que ahora apoya a Solá, pegado a una alianza con el kirchnerismo que no le garnatiza un futuro político seguro (recordemos que Scioli es uno de los que había dicho que su candidatura era "testimonial"), es posible que se centre en la gestión de su provincia como para minimizar las consecuencias de los últimos resultados electorales para intentar despegarse de la derrota.
Otro derrotado ha sido
Hugo Moyano, el Director de la
Confederación General del Trabajo (CGT). La gran demostración de fuerza y movilización que significó la celebración del 1 de mayo (día internacional del trabajador) el pasado 30 de abril (la CGT no festejó el 1 de mayo sino un día antes) con un explícito apoyo a la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner y a su esposo, candidato Néstor Kirchner (quien recién reconoció la derrota a las 4 de la mañana), le valió varios lugares en las listas oficialistas, como la del gremialista
Julio Piumato como 3er candidato a diputado nacional por Capital.
El gran perdedor de las presentes elecciones en Capital es sin dudas
Aníbal Ibarra, que obtuvo nada más que un 3% en Capital Federal. Laa tragedia de Cromañón fue la sentencia de muerte de quien supo conducir la Ciudad de Buenos Aires con un espacio independiente.
Otro que no logró verse reflejado en las urnas fue el
Partido Socialista, que se presentó solo para estos comicios y quedó en sexto lugar, luego de Ibarra. En el lugar fuerte de la socialdemocracia, la Provincia de Santa Fe, perdió por ese "abrumador" 2% de diferencia (pero que los medios mostraban, sin embargo, como una victoria pareja frente a peronista disidente y ex corredor automovilístico
Carlos Reuteman).
Luego, sectores de la izquierda lograron lugares muy menores. Por ejemplo
Autodeterminación y Libertad (AyL) de
Luis Zamora, que en el 2001 supo obtener un 17% histórico, hoy cosechó tan sólo un 2%.
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